Proyectos Legislativos

Proyecto Declaración Nº 641/2012 - Texto Proyecto

FUNDAMENTOS

 

Después de las conocidas biografías de Ceferino Namuncurá escritas hace tiempo -y en la actualidad agotadas- por Luis J. Pedemonte (Víctima de amor y otras, de 1930 en adelante), Manuel Gálvez (El santito de la toldería, 1947), Luis Cástano (Ceferino Namuncurá, el Lirio de las Pampas, 1968) y Raúl A. Entraigas (El Mancebo de la tierra - Ceferino Namuncurá, 1974), y de varios otros trabajos posteriores que analizaron diversas facetas de “El Lirio de las Pampas”, aparece ahora este relevante trabajo de Ricardo Noceti, sacerdote salesiano de la Patagonia.

 

Si bien contiene los datos biográficos esenciales, no es este trabajo propiamente una biografía, sino un profundo estudio que constituye una “nueva visión” -como lo aclara el subtítulo- de la espiritualidad de Ceferino y de la cultura y religiosidad de los Mapuches.

 

Y nadie mejor que Noceti para intentar y lograr esta nueva visión del hijo del famoso cacique Manuel Namuncurá. Porque, además de ser un consciente estudioso de todo lo que concierne a Ceferino y a sus ancestros, Noceti es un infatigable apóstol entre las sufrientes comunidades mapuches de Río Negro y Neuquén, a las que apacienta y acompaña con inteligente comprensión y fraternal afecto. Además, ha sido durante varios años, párroco de Chimpay, cuna de Ceferino y meta de numerosas peregrinaciones.

 

Para comprender y valorar como corresponde esta obra es indispensable leer con mucha atención la introducción. Allí el Autor se explaya en los criterios que tuvo en cuenta al redactar este libro y en los objetivos y metodología de su personal discurso, siempre digno, claro y sobrio.

 

Cada capítulo comienza con una página tipográficamente distinta, en la que se enfoca el argumento a la luz de la Historia de la Salvación. Los textos en recuadro son citas bien seleccionadas que iluminan y favorecen la comprensión de cada capítulo. Las ilustraciones (en su mayor parte fotografías) tienen, casi todas, un singular valor histórico y provienen de buenos archivos.

 

Si bien es cierto que se han escrito muchas biografías acerca de Ceferino Namuncurá, más de treinta, también es cierto que la gran mayoría de ellas están agotadas y que el tiempo, voraz alimaña que devora y desgasta todo cuanto existe bajo el sol, hace que muchas de ellas aparezcan envejecidas o superadas para la sensibilidad del hombre de nuestro tiempo.

 

La última biografía -del notable historiador rionegrino Padre Raúl Entraigas- data ya de 1974. Es una obra que demandó un minucioso trabajo de investigación y cuyo mayor mérito reside en el acopio documental y la seriedad con la que se han compulsado las diversas fuentes, para llegar a resultados casi definitivos.

 

Sin embargo, hoy sabemos que no es suficiente la reconstrucción de los hechos para entender a fondo la vida de una persona o de una época. Y en el caso de nuestro protagonista hay muchos otros factores (el antropológico, el sociológico, el teológico, el “espiritual”), que no fueron tenidos en cuenta por el gran historiador rionegrino y que hoy se hace necesario otro enfoque.

 

En ese contexto surge la necesidad de ahondar en todo lo que pudiera ser el mensaje y la figura de Ceferino Namuncurá, y para ello se han tenido en cuenta los siguientes criterios que han guiado la redacción de la presente obra, y que integran la introducción de la misma:

 

a)      La profunda valoración de lo indígena. En los últimos tiempos se ha producido un notable acercamiento y redescubrimiento de los pueblos originarios, que nos ha hecho admirar los valores de los cuales ellos son portadores. Los estudios antropológicos y las orientaciones del Episcopado Latinoamericano, nos invitan no sólo a respetar, sino a promover y difundir muchos valores de la cultura aborígenes. En estos tiempos de anulación o destrucción de las diferencias, ellos nos muestran el camino para mantenerse fieles a la propia identidad, a no dejarse avasallar por la topadora de la globalización y a resistir la penetración de los modelos foráneos. El Documento de Puebla denunciaba ya que “a causa de influencias externas dominantes o de la imitación alienante de forma de vida y valores importados, las culturas tradicionales de nuestros países se han visto deformadas y agredidas minándose así nuestra identidad y nuestros propios valores” (Pág. 53).

 

Además, los mismos indígenas, en nuestro caso los mapuches, expresan hoy de diversas maneras la necesidad de ser reconocidos y de constituir una sociedad multiétnica y pluricultural, donde todas las minorías puedan tener efectivamente su lugar en la sociedad, según la consigna de Juan Pablo II: “Si quieres la paz, respeta las minorías”. Ceferino Namuncurá fue mapuche cristiano y nunca podríamos entrar en el misterio de su persona si no conociéramos y valoráramos debidamente la cultura mapuche.

 

b)      La inserción en la Historia de la Salvación. Como cristianos, sabemos que el plan de Dios sigue adelante y que, solamente desde la perspectiva de la fe, podemos entender lo que aconteció y sigue aconteciendo en el mundo. También nosotros hoy somos no solo destinatarios sino protagonistas de esta historia.

 

c)      Necesidad de un marco. Aunque es justo destacar que en la mayor parte de las biografías ya escritas, existió esta preocupación de manera explícita, también este aspecto necesita hoy ser actualizado. Hay necesidad de un marco teológico adecuado, desde el cual entender las vivencias de la fe que se dan en la vida de las personas. Hay un marco que dan ciencias humanas y la filosofía, aplicadas al diagnóstico de una época y de una sociedad. Hay también un marco “espiritual” en el que se sitúa la asimilación y la integración de los valores evangélicos.

 

d)      Respuesta a la sensibilidad contemporánea. En efecto, en este sentido hay que hacer frente a dos tendencias muy fuertes, en cierta forma contrapuesta. Por un lado, porque la actual sensibilidad Port-moderna, hija de la cultura cosmopolita y mediática (Light) en que nos movemos, no parece particularmente proclive a “entender” una propuesta fuerte y de concentrado vigor religioso. Por otro lado, como tendremos ocasión de verlo, la figura de Ceferino, signada por su tenaz fidelidad a lo cotidiano, carece también del impacto de lo “extraordinario” y lo “sensacional”, al que tienden a acostumbrarnos la propuesta mediática y las iglesias electrónicas.

 

e)      La superación de lo anecdótico. Sin lugar a dudas la gente, el pueblo fiel, desea hincar el diente en la carne jugosa de los hechos, de las cosas que pasaron, de la anécdota que hace el caso. Pero entendemos que todo está dicho en el caso de Ceferino Namuncurá en sus múltiples biografías. Pero hemos tratado de seleccionar y sintetizar lo que nos parecía más significativo. Y sobre todo, hemos tratado de ver los hechos como indicadores de actitudes o situaciones más decantadas y permanentes.

 

f)      Transparencia y honestidad. En efecto, la obra se plantea tratando de superar prejuicios y eludiendo los encasillamientos fáciles y los planteos acomodaticios.

 

Porque Ceferino, digámoslo con claridad desde el principio, es un personaje “incómodo”. Incómodo para los huincas, por todo lo que hicieron con su gente mapuche y por su incomprensión y dureza de corazón que aún hoy siguen demostrando. Incómodo para los mismos mapuches, algunos de los cuales no le pueden perdonar su apertura a la cultura Huinca, ni pueden dejar de reconocer su estatura moral y su vocación de servicio hacia su gente. Incómodo también para la iglesia a quien le costó reconocer los valores indígenas y a quien le sigue costando hoy inculturarse con su pueblo. Incómodo para los funcionarios y gobiernos que, muchas veces, persiguieron al indígena o no supieron (y no saben) reconocer sus derechos y escuchar sus legítimos reclamos.

 

g)      El reto de la iglesia latinoamericana en su opción por los pobres. En efecto, el Documento de Puebla nos instala a “reconocer los rasgos sufrientes de Cristo en los rostros de indígenas…que viviendo marginados y en situaciones inhumanas pueden ser considerados los más pobres entre los pobres” (Pág.34). Sólo que en este caso hemos querido aprender de los mas carenciados. Ceferino Namuncurá es precisamente uno de ellos y ha encarnado valores irrenunciables para todo el pueblo cristiano.

 

h)      El rescate de lo retórico y convencional. Con frecuencia desde la Iglesia, se corre el peligro de acuñar expresiones y fórmulas retóricas, “grandes palabras” que se han vaciado de contenidos para describir las virtudes o logros de nuestros biografiados. Pareciera que, de esta manera, los colocamos ya en un nicho especial, en un pedestal de oro, al cual no tienen acceso el común de los mortales. Peor todavía cuando estas expresiones alcanzan una cierta cristalización y quedan fuera de contexto en que nacieron.

 

i)      Escuchar antes de escribir. Finalmente, existe un último capítulo dedicado a escuchar a quienes conocieron a Ceferino. Afortunadamente, el autor, conoció a los padres Telmo Ortiz y Miguel de Salvo, quienes fueron compañeros de Ceferino, y al Padre Pedro Pasino, que conoció a su madre y dialogó con ella, como así también a varios de sus parientes más directos. Hemos escuchado también, a través de sus obras, a quienes ya escribieron sobre el joven mapuche. Se ha escuchado a la Iglesia que, sobre todo en la figura de los obispos patagónicos, que periódicamente peregrinan junto a su pueblo a Chimpay, nos instan a recoger el legado espiritual y militante del joven mapuche.

 

Pero, sobre todo, se ha querido escuchar a sus hermanos de raza, a los mapuches de hoy, y fundamentalmente a los miles y miles de peregrinos que testimonian que también hoy Ceferino sigue actuando e intercediendo por su pueblo.

 

Autor: Héctor Hugo Funes.

 

LA LEGISLATURA DE LA PROVINCIA DE RIO NEGRO

D E C L A R A

 

Artículo 1º.- De interés Social, Cultural y Educativo, por su aporte a la producción literaria rionegrina y patagónica, el libro “La Sangre de la Tierra – Para una nueva visión de Ceferino Namuncurᔠde autoría del Sacerdote Salesiano Ricardo Noceti.

 

Artículo 2º.- De forma.